Cuando una empresa decide invertir en publicidad física, ya no se trata simplemente de repartir folletos cuantos más mejor.
Lo que buscamos cuando contratamos un buzoneo geolocalizado es llegar a las personas adecuadas, en las zonas adecuadas y aprovechar mejor cada folleto distribuido.
La ubicación se convierte así en uno de los factores más importantes para planificar una campaña de buzoneo eficaz.
Gracias a la segmentación geográfica, es posible planificar el reparto de publicidad teniendo en cuenta las áreas de interés para cada negocio. El objetivo es sencillo: concentrar la campaña allí donde existe un mayor potencial de encontrar clientes.
El buzoneo geolocalizado consiste en planificar y realizar el reparto de material publicitario en zonas geográficas previamente seleccionadas. En lugar de distribuir publicidad de manera indiscriminada, se determinan las áreas que resultan más interesantes para los objetivos de cada campaña. Estas zonas pueden delimitarse por municipios, barrios, códigos postales, áreas próximas a un establecimiento u otros criterios territoriales disponibles para la planificación. De esta manera, el buzoneo deja de entenderse únicamente como una cuestión de volumen y pasa a formar parte de una estrategia de marketing directo y geomarketing.
El principal objetivo es mejorar la precisión del reparto. Si una empresa conoce dónde se encuentran sus clientes potenciales o cuáles son las zonas de mayor interés comercial, puede concentrar allí sus esfuerzos publicitarios.
No todas las zonas tienen el mismo interés para todos los negocios. Una academia, un supermercado, una inmobiliaria, un restaurante o una clínica pueden tener públicos y áreas de influencia muy diferentes. Por este motivo, antes de iniciar el reparto es importante preguntarse: ¿dónde se encuentran las personas a las que queremos llegar? El buzoneo geolocalizado busca responder precisamente a esta cuestión y utilizar la ubicación como criterio para planificar la distribución.
Otro de los objetivos es reducir los repartos en áreas que tienen poco interés para el anunciante. Si un negocio trabaja principalmente con clientes situados en un radio concreto, distribuir miles de folletos fuera de esa zona puede aportar poco valor. Una planificación geográfica más precisa permite concentrar el presupuesto y los materiales disponibles en las áreas consideradas prioritarias.
En una campaña de buzoneo no solo debemos tener en cuenta cuánto cuesta imprimir y repartir los folletos. También debemos valorar dónde se están distribuyendo. Por ejemplo, repartir 20.000 folletos sin una estrategia territorial no necesariamente será mejor que distribuir una cantidad inferior en zonas cuidadosamente seleccionadas. Por eso, cuando contratamos un buzoneo geolocalizado buscamos optimizar la inversión mediante una distribución más estratégica.
El geomarketing aplicado al buzoneo permite incorporar información geográfica a la planificación de una campaña de publicidad directa.
Antes de realizar el reparto se pueden estudiar diferentes áreas y establecer prioridades en función de los objetivos de la campaña. Por ejemplo, un establecimiento que acaba de abrir puede querer concentrar el reparto alrededor de su ubicación. Una empresa que ya tiene presencia en diferentes municipios puede, en cambio, plantear campañas distintas para cada zona. La estrategia territorial dependerá del negocio, del público objetivo y del propósito de la campaña.
Una de las preguntas más importantes es hasta dónde estamos dispuestos a desplazarnos para comprar un producto o contratar un servicio. La respuesta cambia dependiendo del negocio. No tiene la misma área de influencia un supermercado de barrio que un concesionario, una clínica especializada o una empresa de reformas. El buzoneo geolocalizado permite adaptar la planificación del reparto a esa realidad territorial.
Los negocios locales son uno de los ejemplos más claros de la utilidad de este tipo de campañas.
Un restaurante, gimnasio, tienda, clínica o academia puede utilizar el buzoneo para darse a conocer entre los hogares próximos a su establecimiento. En estos casos, la proximidad tiene un gran valor. El objetivo es que las personas que viven o se encuentran dentro del área de influencia conozcan el negocio, sus servicios y sus promociones.
El buzoneo geolocalizado también puede utilizarse para comunicar una nueva apertura, una promoción temporal, una campaña estacional o el lanzamiento de un nuevo servicio. La selección de las zonas permite adaptar el reparto al objetivo concreto y evitar que la publicidad llegue a lugares que quedan fuera del ámbito comercial de la empresa.
Contratar una campaña no debería consistir únicamente en indicar cuántos folletos queremos repartir. Una planificación profesional debe prestar atención tanto a la distribución como a la selección previa del territorio.
Antes de comenzar, debemos conocer qué zonas se van a trabajar, cuál será el volumen aproximado de distribución y cómo se ha diseñado la campaña. Esta planificación ayuda a que anunciante y empresa de reparto compartan los mismos objetivos desde el principio.
Otro aspecto importante es disponer de mecanismos de seguimiento del trabajo realizado. La tecnología permite mejorar el control de las rutas y aportar mayor información sobre el desarrollo de una campaña. La geolocalización puede ser útil no solo para decidir dónde repartir, sino también para mejorar la trazabilidad y supervisión del reparto.
Conocer el territorio también aporta valor. Las características urbanísticas, la densidad de viviendas, el tipo de edificios y la distribución de los diferentes barrios pueden influir en la organización de una campaña. Combinar tecnología, información geográfica y experiencia sobre el terreno permite realizar una planificación más ajustada a cada proyecto de buzoneo en Barcelona o Catalunya.
Una campaña debe plantearse con objetivos que puedan evaluarse. No basta con conocer el número de folletos distribuidos. Podemos incorporar códigos QR, cupones, códigos promocionales, teléfonos específicos o páginas web creadas para la campaña. Estos elementos ayudan a conocer qué respuesta está generando el reparto. Incluso pueden realizarse campañas diferenciadas por zonas para analizar qué áreas producen una mayor respuesta y utilizar esa información en futuras acciones.
En definitiva, cuando contratamos un buzoneo geolocalizado buscamos algo más que introducir publicidad en miles de buzones. Buscamos seleccionar mejor el territorio, acercarnos a nuestro público potencial, controlar la distribución y aprovechar de forma más eficiente la inversión destinada a la campaña. El futuro del buzoneo pasa precisamente por combinar las ventajas del marketing directo tradicional con herramientas de segmentación, geolocalización y medición. Porque una buena campaña de buzoneo no debería responder únicamente a la pregunta “¿cuántos folletos vamos a repartir?”, sino a una cuestión mucho más importante: “¿dónde debemos repartirlos para llegar a las personas que nos interesan?”